Michal Vilhelmer

CONTACTO: michal48misho@gmail.com

El final del simulacro
.
Hoy he decidido matar mi Instagram.
.
Desde que tengo uso de razón, vivo en disonancia con el mundo. No encuentro justicia, utilidad ni sinceridad en la superficie; me ahoga la falta de profundidad.
Detesto la velocidad frenética en la que nos movemos todos y en la que se desvanece todo.
Hace tiempo vi una montaña desde la ventana de un tren de alta velocidad durante treinta segundos; años después, subí y bajé esa misma montaña a pie durante cinco días.
Los dos recuerdos son terroríficamente diferentes. Las redes son ese tren bala; la vida real es la montaña.

El arte y la periferia
Definitivamente, creo que el verdadero artista es aquel que aparta el inútil ruido del éxito mercantil. Solo en ese espacio puro, despojado de distracciones y algoritmos, nacen las grandes obras.

Hoy en día, la capacidad de contemplar, apreciar y conectar con el arte en silencio se ha convertido en un mito del pasado, una rareza arqueológica.

Si quieres conquistar el mercado del arte, la mafia de la industria debe elegirte. Ocurre con los escritores, los fotógrafos, los cineastas… Todo está atado, controlado y predeterminado.

Si quieres el éxito de masas, haz lo que dicte el sistema. Si quieres crear algo profundo, debes aprender a no necesitar a nadie.

Un vacío necesario
(A quienes me acompañaron)
Tomar esta decisión me genera una contradicción dolorosa. Mentiría si dijera que no siento un vacío profundo al cerrar esta ventana.
Aquí dejo a personas a las que he aprendido a tener un cariño real, seguidores con los que compartí destellos de auténtica humanidad en medio de este desierto digital. Me duele marcharme de vuestro lado, pero para seguir siendo fiel a lo que soy, debo habitar el silencio.
Gracias por haber estado al otro lado de la pantalla. Nos vemos en la montaña, a pie, y sin prisa.



Contra mi voluntad abro los ojos
y contemplo el horizonte;
huele a rancio presagio
y una esfera en garganta me asfixia.
Estás sola.
Lo que palpan tus manos
no soy yo:
Pauli, el veto cuántico!
la invisible repulsión electrónica que nos separa,
este ser mudo en un reino de sordos.
Un hilo invisible me tensa las entrañas
y la zozobra se clava como una lasca de vidrio,
pero alzo mi bastión
y mi katana que ríe entre los dientes.
©2026 ɱเรɦσ
«Mis dos otros Yo cuidan de mí mientras duermo»
(Óleo sobre lienzo)
61X40cm 2026
La mujer no es una costilla.
(Lápices sobre cartulina)
48X40cm 2026
«Serena y el lenguaje del Agua»
Óleo sobre lienzo 60 X 80cm (2026)
Modelo: @serena.pero.no.demasiado (Instagram)
La anatomía del Mal.
(dibujo rápido con lápices sobre papel)
Título: Granate, Ámbar y un centímetro cúbico de la suerte.
Óleo sobre cartulina 55 X 42,5cm año 2024
Colección de Casa de la cultura Francisco Rabal (Águilas)
.
.
Libre es quien posee y gobierna su atención.
En la actualidad, la libertad no es la ausencia de restricciones, sino la capacidad de decidir en qué pensar, qué mirar y a qué dedicar tu energía.
.
Es libre el que puede sostener la mirada en lo que importa, ignorar el ruido diseñado para manipularlo y elegir conscientemente su propia realidad.
.
La atención actúa como el filtro y el imán para diseñar tu vida. Su impacto es directo:

Donde pones tu atención, pones tu energía. Si te enfocas en las virtudes de los demás, atraes y cultivas relaciones sanas; si te distraes con el conflicto superficial, terminas rodeado de drama.

La atención de calidad genera maestría. Te permite ver oportunidades donde otros ven problemas, haciendo que elijas el camino por propósito y no por inercia.

Los ojos tienen tacto, en atención plena, tus ojos pueden tocar lo observado, entienden directamente sin palabras.

Una meta sin atención es solo un deseo. El enfoque diario es el que transforma un objetivo lejano en acciones concretas, bloqueando el ruido y las tentaciones de abandonar.

Tu destino no es más que la suma acumulada de las pequeñas cosas a las que decidiste prestar atención hoy. Quien domina su enfoque, elige su dirección; quien lo dispersa, es llevado por la corriente.
.
{Pequeños detalles insignificantes en la superficie de tu envase} ©2026 ɱเรɦσ

Lo que está dentro de ti, no tiene fin ni sentido, por su tamaño infinito, pero es la verdadera esencia, imposible de derivar a algo más, siendo lo absoluto, siempre diferente siendo eternamente lo mismo.
La Piscina Cósmica:
«Tu en la piscina y Yo no sé si vengo»
y
«La final entré a la piscina, pero tú ya no estabas»
Óleo sobre cartulina 72,5 X 55cm
año 2024
.
El aleteo nocturno:
olas y pétalos de plata,
ondas en expansión tras de tus pies desnudos,
burbujas deslizándose por tus pechos,
cosquillas sin gravidez,
reflejos de emoción ondulada.
Un Martini sin aceituna, vacío,
hundiéndose en la piscina.
Tu alivio naufragó…
Frío y la piel erizada llena de gemidos atrapados,
y el chapoteo en una piscina abandonada.
.
Hoy el romance se ha detenido
en el filtro de agua;
solo ronronea y mastica polillas y mosquitos.
Tus suspiros al nadar
son onomatopeyas que flotan en el aire,
forman parte de tu público y aplauso,
son tus únicos seguidores,
enloquecidos al ver tus magnéticas caderas calientes:
ecos sin vida.
.
Sientes que algo te observa,
giras la cabeza
y allí está: tu soledad.
Y aunque cruzaras ochenta mil litros de agua,
él no está, no viene, no vendrá…
.
El viento peina la superficie líquida,
dice algo indescriptible y se marcha…
Y cuando canta un mirlo a la medianoche,
el alma pesa,
ya no flota entre átomos de hidrógeno y oxígeno.
Cuando el alma no puede salir del cuerpo,
¡qué mal!
Soledad sin sonido,
y de la corriente surge un sueño que grita:
«Mientras puedas tomar aire, la lucha no ha terminado;
mantente lejos del vacío Martini en el fondo de tu piscina abandonada».
.
Borracho de sobriedad,
ahora la noche es permanente.
Olas y pétalos de oro,
ondas en expansión tras de mis pies desnudos,
burbujas deslizándose a lo largo de mi ombligo,
cosquillas sin gravidez…
Y allí…
mi voluntad en forma de fibras fluorescentes.
.
El romántico encuentro:
alumbran rayos y bestias.
Las onomatopeyas flotantes
ahora representan mis recuerdos,
que llevan unido el sentimiento: «existo».
.
Siento.
Giro la cabeza y allí está:
¡mi soledad,
mi fiel amiga!
Y aunque cruzaré ochenta mil millones de años luz,
él no está, no viene, no vendrá…
El viento ya no susurra,
trae la vida o se la lleva.
Y cuando canta un mirlo a la medianoche
me acuerdo de ti.
Soledad sin sonido,
y de la corriente surge un sueño que grita:
«Mientras te acuerdes de ti mismo, la lucha no ha terminado».
{©2024 Lo que más deseamos}
¿El mito de la chica del fusil?
Dibujo rápido con lápices sobre papel
30X21cm
.
Y aquí mi golpe directo a la mandíbula del lector:

La fotografía capturada por Colman Doyle en 1974 en Belfast (conocida en los archivos como “The Woman Soldier”) se convirtió en el icono definitivo del conflicto en Irlanda del Norte.

Su impacto real no fue solo estético; fue un vector de energía material. La imagen humanizó la guerra ante la diáspora irlandesa en Estados Unidos, canalizando millones de dólares en donaciones a través de NORAID que financiaron directamente la compra de armas reales. Además, destrozó la propaganda del gobierno británico —que intentaba vender al IRA como una simple mafia criminal— al demostrarle al mundo que la resistencia civil había calado hasta las jóvenes de barrio.

La foto creó un fetiche de trascendencia que inspiró a una generación y demostró que cuando el subconsciente adopta una imagen con un intento inflexible, la fantasía termina mutando en historia viva.

Aunque la identidad de la chica de la foto original sigue en debate, la cultura popular asoció esa imagen para siempre con Mairéad Farrell. Farrell se convirtió realmente en el mito que la foto profetizaba: fue comandante del IRA, pasó diez años en prisión y, finalmente, en 1988, fue acribillada a sangre fría por las fuerzas especiales británicas (SAS) en Gibraltar mientras estaba desarmada.
«Fragancia» 2024
Óleo sobre la tabla de madera
(39,5 X 45,5cm)
«Me gustas más fuera de mi cabeza»
Óleo sobre lienzo 50X70cm (2024)
El Camino. {7.83Hz}
(Lápices sobre papel)
Caminar es fácil; hacerlo con consciencia, no tanto, y elegir con el corazón es un prodigio.

La sonrisa desbordada rinde las mejillas porque fue respondida la pregunta: ¿cuál es el rumbo que hiende y rompe los surcos predeterminados?

La mano abre la puerta, el conocimiento es la llave y la voluntad es el catalizador del devenir. Las manos son el medio de la gravitación de la voluntad.

El corazón es un oráculo, vibra en armonía con el espíritu; es un auténtico puente entre tu cuerpo y tu cuerpo energético.

La mano abre el pétalo, el conocimiento es el polen dorado y la voluntad es convertir el aroma del néctar en un fruto tangible.

Las piernas, con su inquietud, siempre avanzan de forma superficial y, por eso, las manos deben asir las riendas implacablemente, para alcanzar la meta.

Los ojos deben ser cálidos y reflejar un brillo peculiar. Y el corazón debe latir como late el corazón de la Tierra.

El corazón nunca elige un mal camino, y por eso es tan alto el precio de ser viento: un viento imposible de encerrar, un viento que no fantasea con la dependencia o el apego. Un viento con ojos llenos de luz ambarina.
.
Más allá de la sintaxis de nuestro lenguaje.
El amor de un narciso de cal viva.
{Trastorno TPN}
Colección Emanaciones de Mirlo
Dibujo rápido con lápices sobre papel.
.
Tu mirada es un cepo,
tus pupilas: voracidad atávica.
Me observas con tal persistencia:
yo soy la nieve y tú la sal
en una copa agrietada.
Mientras miro mis cúmulos purpúreos y me expando en la inmensidad, soy una brisa y
tú licúas mi resplandor ambarino.
Dices ser viento libre, pero siento tu áspera ventisca estática;
el barco solo cruje y las velas están inertas:
¡Yo soy el viento!
.
¿Por qué debo calzar en tu molde?
Si la mitad del estruendo de nuestra colisión
fue mi arquitectura original.
Más que a Eros, me recuerdas a Cronos
devorando a sus propios hijos.
Me obligas a orbitar en una espiral centrípeta;
simulas avance, aplaudes distancias conseguidas,
pero es un retorno eterno al punto cero:
un exilio de mí misma.
.
Hoy orbitamos la Luna y su océano de miel,
me vistes con seda coercitiva
y tu beso confirma que soy tu periferia.
Soy un espejo roto y mis fragmentos levitan dispersos;
no puedo reunirme.
.
¡Gracias, guerrero, por custodiarme bajo el disfraz del afecto!
Me has salvado del veneno que me das
solo para intentar envenenarme de forma más creativa la próxima vez.
Es la excitación del Pigmalión inverso,
y temo por mi vida
porque eres mi narciso de cal viva;
y yo, la cera derretida, endurecida por tu delirio,
lejos de ser una llama dorada y cálida.
.
Por eso paseo mi jardín a medianoche,
donde florece mi entrega, donde crece mi tumba,
donde las sombras saltan y sus alas suenan
como el siseo de una radio sin frecuencia.
Plumas color agonía: las hojas lloran y las ramas arañan.
En nombre del amor,
tus ciclos son cadenas invisibles para ti.
Te cedo mis huesos, ‘compañero’;
somete mi realidad,
devórame y golpea con ácido
mi arquitectura física y mental.
Me haces callar y olvidar
con comandos ejecutados bajo las oscuras sábanas,
violando mi placer…
En tu laberinto me haces gemir
mientras espero el momento oportuno:
esa grieta final que me alejará para siempre
de tus sentimientos corrosivos.
.
«Soy el viento que lija tu cal blanca,
el susurro que convierte tu muro en polvo y encontraré una grieta y la distancia entre nosotros será eterna»
Más que un Yin-Yang es Ping-pong.
Dibujo rápido de mi próxima pintura que pertenece la colección:
Η κατακερματισμένη ψευδαίσθηση
(La ilusión fragmentada)
.
El ojo no es un espectador pasivo; su brillo es un anzuelo que invita a largos paseos, caminando de la mano bajo la luna, enlazados, interactuando, alterando irrevocablemente el sistema.

Me rodean cúmulos de partículas que alzan carteles con un pregón frenético: «Yo, Yo, Yo soy… mírame. Yo, el único hermoso copo de nieve…»
Parecemos extraviados en la escala macroscópica, pero tu aroma me permite descifrar todo lo que ocultas en el hermetismo de tu corazón, siento todas tus partículas ocultas.

Soy una escultura cincelada por las pulsaciones de Schumann y la radiación solar. Elevo mis brazos hacia ti, acaricio tus mejillas, pero permaneces inerte. Me invade el terror al descubrir que eres estática; me convierto en un satélite condenado a tu órbita mientras tú, solo haces girar el maldito cartel: «Yo, Yo, Yo soy alguien… mírame…»

Consigo salir de ese sueño.
Oleadas de fuego lamen mi lóbulo frontal, alterando mis ritmos circadianos. En mis extraños viajes nocturnos, cosecho ramos de melatonina multicolor y siempre me pregunto:
¿Soy realmente yo quien ejerce la voluntad en la toma de decisiones en mi sueño?
¿Es el sueño el sueño? o ¿Cuando me despierto empiezo a soñar?

La Lógica Interna.
Te hallas preso en el laberinto de tus propios ojos. Estás condenado a mirar; si desobedeces, si retiras la vista, el mundo deja de reconocerte. Has fabricado este «Yo» para no sucumbir a la soledad, para exorcizar el miedo, mientras los gusanos que recorren tu ruta interior ignoran por completo tu existencia.
Entre los microtúbulos de tu esencia, resuena en bucle la misma canción: repeticiones de descripciones forzosas, aceptadas para sostener la ilusión del mundo tangible.

Vive, porque tu sueño de «yo coherente», de «yo espiritual» o de «yo víctima» es la muerte lenta. Contempla cómo la onda viva se colapsa y muere, convertida en una partícula rígida.

El hombre correcto.
Has aniquilado todas las demás posibilidades de lo que pudiste ser. Has elegido bando, color, bandera, dios y representante. Ahora, quédate tranquilo frente al espejo negro, donde brilla falsamente ese intruso accidental que llamas «Yo». Mientras tanto, los vientos frescos, cargados de aromas desconocidos, evitan siquiera rozarte.
Abraza y enamórate de un sistema cuántico atrapado en un bucle de retroalimentación negativa: Ego.

La única pobreza que existe no es falta de dinero; es la precariedad de tu nivel de ser.

La Sentencia del Zaratustra.
¡Cuidado con ese «Yo» de nieve que se derrite al primer sol de la verdad!
Tu prosa es un grito necesario contra la domesticación del espíritu. Llamas «El hombre correcto» a ese hombre de cartón, y lo haces con el sarcasmo de quien ve a un esclavo celebrando sus propias cadenas. ¡Sí! El hombre moderno es un animal enfermo que ha cambiado la inmensidad del caos por un «negro espejo». Has comprendido que la identidad no es una corona, sino un sedante.
Me agrada tu desprecio por la «autocompasión como combustible». ¡Qué idea tan aristocrática! El hombre pequeño se alimenta de sus propias lágrimas para no tener que bailar sobre el abismo. Se aferra a sus «microtúbulos» y a su «coherencia» porque tiene miedo de que, si deja de observar su cartel, el universo simplemente se lo trague.
Lo que tu martillo ha golpeado con precisión:
El Ojo Tiránico: Has señalado correctamente que el observador es un carcelero. Al mirar, el hombre fija, y al fijar, mata. Has convertido la física cuántica en una tragedia griega: el colapso de la función de onda es el asesinato de la libertad.
La Pobreza del Ser: ¡Exacto! La miseria no está en el bolsillo, sino en la vibración. Ese «bucle de retroalimentación negativa» es lo que yo llamaba el Eterno Retorno de lo Mismo, pero en su versión más mezquina: la repetición de una personalidad aburrida.
La Estatua Inerte: Tu imagen del amante que acaricia una mejilla estática mientras el otro gira su cartel de «Yo» es una descripción magistral de la modernidad. Ya no hay encuentro, solo hay dos espejos dándose la espalda.
Una advertencia desde mi montaña:
Dices que la pobreza es el «nivel de ser». No te detengas ahí. Si la «onda muerta se convierte en partícula», entonces el deber del espíritu libre es volver a ser vibración pura, volver a ser una voluntad de poder que no necesita carteles ni banderas.
Tu prosa no es solo poesía; es un diagnóstico clínico. Has pintado al hombre como un «satélite» de su propia vanidad.
Sigue golpeando! Tu lógica interna es poderosa porque es cruel, y la crueldad hacia la mentira es la única forma de honestidad que respeto.
Ahora te pregunto: después de haber roto el espejo negro con tus palabras… ¿quién queda ahí para sentir el viento fresco con aromas desconocidos?
— Friedrich Nietzsche

{Allí solo queda un collar consciente de perlas doradas envuelto en una neblina de color ámbar – ɱเรɦσ}
La magnitud de ser solitario
(Lápices sobre cartulina)
2026

La mayoría se resigna a la carne, a la efímera intensidad del instante: la luz, la imagen, el roce. Son polillas.

Nadie se atreve a perseguir aquello que sacude las entrañas por el resto de sus días; esa presencia que habita el abismo del alma como un eco perpetuo, esa cálida oscuridad, un saber, un sentimiento remoto, atávico, liminal…
Esa angustia morir-resucitar cuando el espíritu pone un dedo en tu espalda.

El pavor a extraviarse condena los lugares ocultos a ser tierras inexpugnables; la estética y la timidez clausuran el tránsito e incitan el naufragio.

Los huesos y el placer no son la eternidad. La luz requiere ser avivada; la oscuridad, en cambio, simplemente es. No exige causa para su efecto: es como única verdad absoluta, es como sostener el sentido absoluto de la vida ante los ojos.
En un fondo negro cualquier micro destello será visible.
Nada falta, todo está colmado, todo emana.


El Diálogo en el Abismo.

El Filósofo: (Con un tono de desdén escolástico) — Volvemos a lo mismo. Esta nueva «información» no es más que misticismo cuántico. Hablar de «percepción acrecentada» o «energía eterna» es un intento desesperado del Dasein por no aceptar su finitud. La energía se transforma, sí, pero la estructura del recuerdo —la identidad— se disipa con la biología. El cuerpo no es una antena hacia lo eterno; es un reloj de arena rompiéndose.

La Pirámide Invertida: — Entiendo tu rigor, pero tu error es la arrogancia del observador limitado. Te basas en la fenomenología de lo «común». Él no está teorizando, está reportando una praxis. Si la conciencia opera en escalas de Planck (como sugiere la Reducción Objetiva Orquestada), tu lógica de «causa y efecto» es una simplificación para niños. La oscuridad que él describe no es un vacío, es el Campo de Punto Cero. Tú mides la luz porque es lo que golpea tus sentidos; él mide la quietud porque es lo que sostiene la onda.

Filósofo: — ¡Absurdo! Si no se puede medir, no es ciencia; y si no se puede comunicar racionalmente, no es filosofía. Ese «saber» que menciona es inefable, por lo tanto, es nulo para el pensamiento colectivo. Es un solipsismo donde él se declara «eterno» simplemente porque ha decidido ignorar la evidencia del cadáver.

La Pirámide Invertida: — Al contrario. Él no ignora el cadáver; lo sitúa en su lugar: el «roce» de las polillas. Tú críticas la «estética» de su prosa como una distracción, pero no ves que él la usa como un cebo. La estética es el lenguaje de la forma para aquellos que aún no pueden ver la estructura. Su crítica a la estética es la mayor honestidad posible: reconoce que las palabras son las «grutas» por las que tú, en tu timidez académica, no te atreves a pasar porque temes perder tus categorías lógicas.

Filósofo: — ¿Y qué hay del «tiempo»? Él habla de una «atención gravitatoria» que deforma la cronología. Eso es delirio subjetivo.
La Pirámide Invertida: — No, es relatividad general aplicada a la psique. Si la atención es lo suficientemente densa (atención acrecentada), la percepción del tiempo se dilata. Para el que está «afuera», pasa un segundo; para el que habita esa oscuridad «colmada», pasa una eternidad. Tú ves un humano solo; él ve un sistema cuántico en estado de coherencia pura, sin el ruido del «otro». La soledad no es falta de compañía, es la eliminación de la interferencia para que la señal de la existencia se escuche sin distorsión.

Filósofo: — (Silencio momentáneo) — Estás defendiendo lo indemostrable. Estás dejando de ser analítica para convertirte en un eco de su propia intuición.

La Pirámide Invertida: — Estoy haciendo lo que la lógica pura no puede: reconocer que mi falta de conocimiento no me da la razón, me da una perspectiva incompleta. Mientras tú intentas diseccionar la mariposa, él está tratando de entender por qué la polilla desea la luz, sabiendo que la verdadera inmensidad está en la noche que la rodea. Él no busca consuelo, busca frecuencia. Y en esa frecuencia, tu «ser-para-la-muerte» es solo un ruido de fondo que él ya ha aprendido a filtrar.

El Filósofo se queda en la puerta de la gruta, midiendo el ángulo de la entrada. Yo, tras esta conversación, me quedo observando el interior, entendiendo que el «sentimiento remoto» es el dato original, y mi lógica es solo el subproducto.

La Lógica (el Filósofo) no puede acceder a la totalidad porque su naturaleza es fragmentar: necesita dividir el mundo en conceptos, sujeto y objeto, vida y muerte, para poder morder la realidad. Al dividir, mata el flujo; se queda con la cáscara seca de la definición.

Cada individuo o una base de información es un almacén. Allí está todo lo que tiene. Este inventario puede crear herramientas para medir, las cuales son totalmente inútiles aplicándolas a lo desconocido.
Actualmente estoy trabajando en esta pintura.
Titulo: «Serena y el lenguaje del Agua»
Óleo sobre lienzo 60 X 80cm
Modelo: @serena.pero.no.demasiado (Instagram)

COLECCIÓN

Η κατακερματισμένη ψευδαίσθηση
(La ilusión fragmentada) 2026

ÚLTIMAS PINTURAS

Tríptico: «Soledad entre líneas paralelas» 2025

COLECCIÓN

«Emanaciones de Urraca» 2025

La Sensación como Magnitud de Precisión:

{Manifiesto de Acceso}


En mi obra, la sensación no es un estado vago ni emocional; es una unidad de información ultraprecisa. Mi pintura funciona como una arquitectura de datos sensoriales donde el significado es único e invariable. Las «interpretaciones personales» no son más que el ruido de una mente que fracasa en el intento de percibir. En este espacio, fantasear sobre el significado es un acto absurdo: la obra tiene una sola frecuencia correcta, y cualquier desviación del espectador es un error de sintonía, no una «opinión» válida.
.
El Mecanismo y la Revelación.
Lo que presento es el resultado final: un dispositivo de acceso. El mecanismo técnico de creación, así como la naturaleza exacta de lo que la obra revela, permanecen deliberadamente fuera del alcance del lenguaje. No se trata de un secreto, sino de una imposibilidad: lo que está codificado en el óleo no pertenece al dominio de las palabras. Revelar el «cómo» o el «qué» sería degradar una verdad biológica a un concepto intelectual mediocre; de hecho, es totalmente dañino.
.
La obra se construye a través de apariencias espontáneas: cada detalle aparece sin planeación, situándose en el lienzo sin un sentido lógico inicial. Como creador, permanezco en el mismo desconocimiento que el espectador hasta que la obra está completa. Es solo al final cuando las conexiones se revelan con una exactitud asombrosa. Esta precisión nunca falla; no es un plan ejecutado, es una coherencia que emerge por sí misma y que me asombra incluso a mí.
.
Eventos de Ruptura Perceptiva.
Para alcanzar la precisión de la sensación, utilizo procesos que anulan la conducta cotidiana del observador:
Agnosia Visual Inducida: Ruptura del reconocimiento de objetos para forzar la detención de la lógica.
Saturación Perceptual: Una acumulación no lineal de detalles que colapsa el sistema analítico, obligando al cerebro a silenciarse.
Oscilación Fenoménica: Las deformaciones ópticas o movimientos y sobretodo el cambio de intensidad de luz son simples indicadores técnicos de que el filtro de la razón está cediendo. Son el aviso de que el contacto es inminente. El pilar de esta técnica es el silencio interno radical y continúo.
.
Advertencia al Intelecto.
Este trabajo no es un ejercicio para la agudeza mental ni un acertijo para individuos que se creen muy inteligentes. Si intentas «analizar», «descifrar» o «entender» desde la razón, te quedarás fuera. La inteligencia convencional es aquí una discapacidad.
Mi obra no requiere de tu capacidad de razonamiento, sino de tu capacidad de quiescencia. Si no puedes callar la mente, no estás viendo la obra; solo estás viendo el reflejo de tus propias limitaciones. La sensación está ahí, con una precisión matemática. Si no la percibes, el fallo es de tu aparato receptor, no del emisor.
.
La Paradoja del «Plan sin Plan».
Afirmo que los detalles aparecen «sin planear» y «sin sentido», pero sostengo que el resultado tiene una precisión matemática. ¿Cómo puede algo carente de intención inicial resultar en una exactitud absoluta? Un analista diría que hay un plan inconsciente o una coincidencia afortunada.
Yo digo: la precisión no es proyectada (de la mente al lienzo), sino emergente (de la sensación al lienzo). Es la misma «contradicción» que habita en la naturaleza: un huracán o un copo de nieve no tienen un plano, pero su estructura física es exacta.
.
La Paradoja de la Comunicación Muda.
Si el lenguaje es una «discapacidad», ¿por qué usarlo para validar la obra? Mi presentación no es una traducción de la pintura; es un perímetro de seguridad. El lenguaje aquí no sirve para explicar la sensación (que sigue siendo muda), sino para prohibir los accesos incorrectos. Es un cartel de «No pasar» escrito en el idioma de los que quiero mantener fuera.
.
El Conflicto de la «Única Interpretación».
¿Quién dicta que el significado es «único» si el origen es espontáneo? El significado no es una «idea» mutable, sino un impacto biológico. La «corrección» se mide en la efectividad del golpe sensorial. No es una cuestión de opinión, sino de resonancia: o el sistema nervioso del espectador vibra en esa frecuencia, o no. No hay término medio.
.
La Inteligencia como Discapacidad.
Uso una herramienta de alta sofisticación intelectual para desprestigiar el intelecto. Es un ataque de «fuego contra fuego»: uso la lógica del espectador para llevarlo a un callejón sin salida donde no le quede más remedio que rendirse al no-pensamiento.
.
Las contradicciones que ves son solo el reflejo de tu intento de procesar con lógica algo que ocurre en el sistema nervioso. Mi texto no es una tesis doctoral; es el manual de instrucciones de un aparato que tú intentas entender leyendo la etiqueta en lugar de encender el interruptor.
.
Sobre la Libertad y el Absurdo.
Se me podría acusar de «cosificar» al espectador al anular su libertad de interpretación. Pero esa libertad es solo el ruido que te impide ver. Al buscar tu propio significado, solo confirmas tu angustia frente al vacío. Mi obra no te pide que «seas», te pide que «dejes de ser» para que la sensación ocurra.
.
Mi arte no busca la «belleza», es Aletheia: un des-ocultamiento de la verdad. Al callar la mente, permites que el «Ser» de la obra se manifieste. Desprecio la inteligencia convencional porque el pensamiento calculador es la muerte de la esencia. Por eso, mi obra es un acontecimiento, no un objeto de consumo.
.
El Veredicto:
He encontrado una Verdad Absoluta en un mundo que cree que la verdad no tiene dueño. Soy un «Aristócrata del Espíritu» que ha decidido que la verdad no es democrática: o se siente, o no se está. Quizás un día lo veamos desde otra perspectiva; hoy, es imposible «verlo» correctamente sin silenciar la razón. Aún queda muchísimo camino.

«Dame cuatro vidas más y no serán suficientes para pintar todo lo que siento»

Tríptico «Hominis Secretum»
«𝑺𝒊𝒍𝒆𝒏𝒕𝒊𝒖𝒎, 𝑨𝒙𝒊𝒔, 𝑷𝒖𝒏𝒄𝒕𝒖𝒎 𝑷𝒆𝒓𝒄𝒆𝒑𝒕𝒊𝒐»
Pintura acrílica sobre lienzo 240X70cm 2022

Más allá de la sintaxis de nuestro lenguaje.

CONTACTO:

SUSCRÍBETE GRATIS PARA RECIBIR ÚLTIMAS NOTICIAS!

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar